habitissimo - Reformas y Servicios para el Hogar

Precios y Presupuestos para Convertir una Puerta a Corredera

750 €Precio medio

Rango de precios indicado por los profesionales de convertir puerta a corredera: 170 € - 1.800 €

Solicita presupuestos a los mejores profesionales de tu zona

Estos precios son una estimación y pueden variar en función de factores cómo la calidad de los materiales, la duración de la obra, las dimensiones...

En esta guía

Pide gratis y sin compromiso presupuestos a profesionales de tu zona

¿Cómo funciona el servicio de presupuestos de habitissimo?

Gráfico persona solicitando su presupuesto a través del teléfono móvil1. Nos cuentas tu proyecto de convertir puerta a corredera.
Persona solicitando su presupuesto a través del teléfono móvil2. Compara los mejores profesionales y empresas de convertir puerta a corredera.
Conversación telefónica entre un profesional y un particular3. Podrás obtener presupuestos y contratar, si lo deseas, al profesional que más te guste.
En menos de un minuto y gratis

Precios de convertir puerta a corredera

Tipo de trabajoPrecio
Convetir puerta interior abatible en corredera
350€
Convertir puerta de armario abatible en corredera
250€
Convertir puerta de garaje abatible a corredera
1.000€
Convertir puerta abatible a coredera a vista
300€
Sustituir puerta abatible por puerta corredera
400€

¿Cómo cambiar una puerta abatible por una corredera?

Información útil

El precio de convertir una puerta corredera depende de algunos factores, sobre todo de si está es con guía exterior o empotrada, ya que estas últimas suelen ser más complicadas de instalar. En cualquier caso lo normal es que el precio de convertir una puerta normal en corredera oscile entre los 170€ y los 1.800€. O lo que es lo mismo, que su precio medio es de 750€

  • 1 día
  • Dificultad: Media-alta
arrow

¿Se puede convertir una puerta abatible en una puerta corredera?¿Se puede convertir una puerta abatible en una puerta corredera?

Esta es una pregunta que muchos usuarios se hacen a la hora de pretender convertir una puerta abatible en una corredera. La respuesta sería sí, se puede. Pero, eso sí, hay que tener en cuenta algunas consideraciones para ello, ya que no en todos los casos la respuesta puede ser siempre afirmativa. La más importante, el espacio. Conviene tener presenta que una puerta abatible no ocupa el mismo sitio que una puerta corredera. ¿Qué quiere decir esto exactamente? Pues que para convertir una puerta abatible en corredera es necesario disponer de al menos tres o cuatro centímetros extra por cada lado. También es importante tener claro el tipo de puerta corredera que se quiere instalar.

Pasos para convertir una puerta en corredera

Básicamente existen dos formas de convertir una puerta normal en una puerta corredera: haciéndolo uno mismo o dejando la labor a un profesional. Pero en ambos casos el proceso es el mismo. Lo primero, claro está, es quitar la puerta normal y sus correspondientes bisagras que la unen al marco. También hay que tener en cuenta que se requieren unas guías del doble de anchura que la propia puerta y, en ocasiones, un nuevo dintel. De hecho, la mayoría de puertas correderas que se instalan suelen hacerse mediante guías (si bien es cierto que en ocasiones, mediante una reforma, se puede hacer que la puerta corredera se esconda en la pared o el tabique).

Uno de los pasos más importantes a la hora de convertir una puerta normal en corredera pasa por instalar los rieles. Es decir, el lugar por el que la puerta se va a deslizar para abrirse y cerrarse. Por eso una de las claves de este proceso de instalación está en que dichos rieles estén bien nivelados. De no ser así, luego la puerta puede dar problemas al desplazarse. Los rieles suelen incluir instrucciones para colocarse correctamente, pero aún así conviene tener mucho cuidado antes de fijarlos. Luego no está de más comprobar que la puerta se deslice adecuadamente.

Acto seguido hay que poner los colgadores en la parte de arriba de la puerta, y enganchar estos a los soportes con ruedas, para lo cual hay que mover estos últimos por el riel superior. Una vez estén perfectamente enganchados, solo es necesario ajustarlos para que todo quede en la altura más apropiada. 

A la hora de convertir la puerta normal en corredera, tampoco conviene olvidarse de los tiradores. Colocarlos es igual que en cualquier otro tipo de puerta. Es decir, se usa el taladro para taladrar los puntos que previamente se han fijado en la puerta. Finalmente se sujetan con un tirafondos. 

Lo más importante en el proceso, ya decimos, es que los rieles queden bien sujetos y estén bien nivelados. Una vez se compruebe que la puerta se desliza como debe, ya se puede empezar a utilizar sin complicaciones, aprovechando al máximo el espacio en cualquier habitación. 

Ventajas de las puertas correderas frente a otros sistemas de apertura

La primera y gran ventaja de las puertas correderas está clara: ahorran espacio. Esto es algo que nunca está de más tener presente, pero especialmente útil cuando se trata de sitios como apartamentos o pisos con pocos metros cuadrados. Hay que tener en cuenta que las puertas correderas sirven para cualquier espacio de una vivienda o un local comercial: salón, despachos, habitaciones, cocina… Esta ventaja se incrementa más si cabe cuando se trata de puertas correderas empotradas. 

Otra virtud de las puertas correderas a día de hoy es la considerable variedad de ellas que existe. Por un lado pueden ser dobles o sencillas, contar con distintos diseños y tamaños o, como hemos visto, ser exterior o empotradas. También hay diferentes materiales entre los que elegir. Todas estas alternativas permiten que las puertas empotradas sean capaces de adaptarse a las necesidades de casi cualquier tipo de usuario. 

Igual o más importante es la función estética que tienen las puertas correderas. Al contrario de lo que mucha gente piensa, sus beneficios no son solo prácticos, sino también estéticos. A diferencia de las puertas convencionales, las puertas correderas son más elegantes y permiten que cualquier espacio luzca más diáfano y recogido. Además, cuando están abiertas hacen que dos habitaciones distintas, como pueden ser un salón y un comedor o un cuarto de estar, parezcan estar unidos. Al contrario, cuando se cierra, todo tiene la misma intimidad que si estuviera dividido por puertas tradicionales.